martes, 22 de enero de 2019

Contra la unidad, xenofobia

Contra la unidad, xenofobia

Es algo más terrorífico y profundo que el simple ataque contra un gobierno, es el intento de destrucción de todo lo que un país significa. Venezuela es y ha sido, incluso desde antes de su conformación como República, un proyecto emancipador y de unificación de países latinoamericanos. Estados Unidos y sus colaboradores han decidido ensañarse contra Venezuela, y lo están haciendo contra la integralidad de su significado: contra el bolivarianismo, contra su sustrato chavista, contra el pueblo que lo hace posible.

Una ola de violencia se generó luego de que Lenin Moreno publicara un mensaje demonizando a los venezolanos (Foto: AFP)

Prohibido olvidar: la lucha más importante de este hemisferio tiene lugar entre aquellos Estados Unidos y nuestros Estados desunidos (la expresión la formuló Rufino Blanco Fombona el siglo pasado). El anglosajón invasor, depredador y poderoso porque logró confederarse, mientras nosotros, producto caribe y amazónico y andino de un proyecto latino e hispánico, extraviados y confundidos en el laberinto de la disgregación.
Nada conviene más a ese anglosajón preocupado por el despertar de una corriente bolivariana que la promoción de las actitudes chovinistas y aislacionistas que los presidentes gratos a Estados Unidos ejecutan tan bien: en los alrededores resuena el orgullo de una pretendida superioridad y un desprecio a la Venezuela que fue capaz de congregar. La obra de Chávez fue o estuvo a punto de ser la unidad; el plan de destrucción es el "cada quien por su lado".
No han sido gratis, ni casuales ni inconexos entre sí los ataques antivenezolanos en curso. Ni los simbólicos, ni sus manifestaciones concretas. Las agresiones comienzan con una finta sicológica, pero la intención final y de fondo es doble: el exterminio físico en términos de vidas humanas y el descrédito del país y el proyecto al que atacan. Ni el presidente que Uribe y Estados Unidos le impusieron a los colombianos se equivocó al agradecerle al Imperio lo mucho que Colombia le debe su existencia, ni Lenín Moreno está cometiendo algún descuido al llamar a los ecuatorianos a linchar venezolanos, ni el insulto que el futbolista chileno invocó en el reciente partido contra la Vinotinto se hizo viral por casualidad ("muerto de hambre"), ni el grupo que llama a cercarnos y despedazarnos se creó en Lima por puro azar. Tampoco es por puro deporte que ahora signifiquemos tanto para Brasil, cuando antes de Chávez y Lula sólo nos visitaba de allá el criminal garimpeiro. Ahora el Bolsonaro amenaza con producir la que sería la primera invasión de Venezuela desde el sur.
Al jugar con la deformación más lamentable del nacionalismo, Lenín Moreno está jugando con uno de los impulsos primitivos más odiosos y dramáticos de la especie: el Estado nacional burgués nos encerró en fronteras, y dentro de esas líneas imaginarias nos convertimos en clanes, en estructuras cerradas, atrincheradas en ese búnker artificial, un poco mafiosas y con poder de fuego. Encerrados allí, el ciudadano que viene "de afuera" es sospechoso de los peores males.



A nadie o a poca gente le importa hoy en Ecuador averiguar o recordar a cuánta gente ha sido asesinada por ecuatorianos dentro y fuera de Ecuador. Lo que pesa en este momento es un video miserable y las palabras de un presidente más miserable aún, en el sentido de que Ecuador sería un país más lindo y pacífico y desarrollado y grandioso y brillante si no hubiera rastros de Venezuela en su periferia. Por si no se habían dado cuenta, uno de esos rastros se llama Rafael Correa: cada golpe contra Rafael es un golpe contra la era Chávez.



El plan no consiste ni culmina con el trámite del derrocamiento de un presidente y su sustitución por un títere. Los señores presidentes de esos países están montados en una maniobra estratégica destinada a reducir a polvo, a asesinar y a echar sal sobre la tumba de un proyecto que insiste en unificar a los latinoamericanos.
Pendientes de los siguientes capítulos de la payasada: vienen momentos de exaltación triunfal de la Cuarta República (el 23 de enero será un día más, pero habrá show), ataques despiadados contra la memoria del Comandante Chávez en febrero. Y, en todo momento, vendrán desde afuera misiles contra nuestra historia, nuestra gente y nuestras definiciones. Preparados, porque ahora más que nunca las ideas de independencia y autodeterminación sufrirán atentados (lo mismo que nuestras fronteras e instituciones).
 
 
 
 
 
Somos un grupo de periodistas e investigadores independientes dedicados a estudiar la guerra contra Venezuela y el conflicto global. Nuestro contenido es totalmente libre. si deseas contribuir con nuestro trabajo puedes hacerlo aquí ←

Estados Unidos prepara una guerra entre ‎latinoamericanos‎ ‎

Estados Unidos prepara una guerra entre ‎latinoamericanos‎

Los partidarios de la doctrina Cebrowski van moviendo sus peones. Si ‎se ven obligados a renunciar a sus guerras en el Medio Oriente ampliado, las llevarán ‎a la Cuenca del Caribe. El Pentágono está planificando el asesinato de un jefe ‎de Estado electo democráticamente, así como la ruina de su país, y está tratando de socavar la ‎unidad de Latinoamérica. ‎
| Damasco (Siria)
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Al intervenir, en noviembre, ante la comunidad anticastrista en el Miami ‎Dade College, el consejero de seguridad nacional John Bolton denunció la «troika de tiranía que ‎se extiende desde La Habana a Caracas, pasando por Nicaragua, y que está causando ‎inmensos sufrimientos humanos, creando enorme inestabilidad regional y la génesis de una ‎sórdida cuna del comunismo en el hemisferio occidental». ‎
John Bolton, hoy consejero de seguridad nacional de Estados Unidos, ha reactivado el ‎proyecto del Pentágono para la destrucción de los Estados en los países de la Cuenca del Caribe. ‎
A raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el entonces secretario de Defensa ‎estadounidense, Donald Rumsfeld, creó una Oficina de Transformación de la Fuerza (Office of ‎Force Transformation) y designó al almirante Arthur Cebrowski para dirigirla. El almirante y ‎su Oficina tendrían como misión adaptar las fuerzas armadas de Estados Unidos a su nueva ‎misión en tiempos de globalización financiera. Se trataba de cambiar la cultura militar ‎estadounidense para emprender la destrucción de las estructuras de los Estados en los países de ‎las regiones no conectadas a la economía globalizada. ‎
La primera parte de ese plan fue sembrar el caos en el «Medio Oriente ampliado» o «Gran ‎Medio Oriente». La segunda etapa debía ser hacer lo mismo en la «Cuenca del Caribe». ‎El plan preveía la destrucción de una veintena de países insulares o con costas en el Mar Caribe, ‎exceptuando sólo Colombia, México y, de ser posible, algunos territorios británicos, ‎estadounidenses, franceses y holandeses en esa región. ‎
En el momento de su llegada a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump se opuso al plan ‎Cebrowski. Como podemos ver, al cabo de 2 años Trump ha logrado solamente prohibir que el ‎Pentágono y la OTAN dotaran de un Estado (el Califato) a los grupos terroristas que les sirven de ‎herramienta, pero sin lograr por ello que renunciasen a seguir manipulando el terrorismo. Si bien ‎Trump ha logrado reducir la tensión en el Gran Medio Oriente, también es cierto que las guerras ‎no han cesado en esa parte del mundo, aunque han perdido intensidad. ‎
En cuanto a la Cuenca del Caribe, Trump ha puesto límites al Pentágono al prohibirle toda ‎operación militar directa. ‎
En mayo de 2018, la periodista argentina Stella Calloni sacaba a la luz una nota del almirante Kurt ‎Tidd, comandante en jefe del SouthCom –el “Comando Sur” tristemente célebre en ‎Latinoamérica. En aquel documento, el jefe del “Comando Sur” estadounidense exponía abiertamente los medios ‎desplegados contra Venezuela [1]. ‎
Otra intentona desestabilizadora se desarrolla simultáneamente contra Nicaragua y la tercera, ‎que sería más bien la primera, comenzó hace medio siglo contra Cuba. ‎
Varios análisis anteriores nos llevaron a la conclusión de que la desestabilización de Venezuela, ‎iniciada con las llamadas guarimbas, continuada con el intento de golpe de Estado del 12 de ‎febrero de 2015 (Operación Jericó) [2] y con los posteriores ataques contra la moneda venezolana y la organización de una ‎emigración masiva, estaba llamada a desembocar en la realización de operaciones militares [3] desde Brasil, ‎Colombia y Guyana. En agosto de 2017, Estados Unidos y sus aliados incluso organizaron ‎maniobras multinacionales con traslado de tropas [4]. La próxima llegada al poder en Brasilia –en febrero ‎de 2019– del proisraelí Jair Bolsonaro puede llegar a hacer posible esa previsión. ‎

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En uniforme militar, Hamilton Mourao, próximo vicepresidente de Brasil, junto ‎al presidente electo Jair Bolsonaro.‎
En efecto, el próximo vicepresidente de Brasil será el general Hamilton Mourao, cuyo padre tuvo ‎un papel importante en el golpe de Estado proestadounidense de 1964. El propio Hamilton ‎Mourao ya se había destacado por sus declaraciones contra los presidentes Lula Da Silva y Dilma ‎Roussef. En 2017, Mourao había declarado –en nombre de la logia Gran Oriente de Brasil– que ‎ya era hora de dar un nuevo golpe de Estado militar. Ahora, este personaje va a convertirse en ‎vicepresidente de Brasil, como acompañante del presidente electo Bolsonaro. Y en una entrevista ‎concedida a la revista Piaui, no se le ocurrió nada mejor que anunciar el próximo ‎derrocamiento del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el despliegue en ese país de una ‎fuerza de «paz» brasileña. Ante la gravedad de esas palabras de su ya designado vicepresidente, ‎el presidente electo Bolsonaro se apresuró a rectificar, asegurando que nadie quiere guerra ‎con nadie y que su vicepresidente hablaba demasiado. ‎
En todo caso, en una conferencia de prensa realizada en Caracas el 12 de diciembre de 2018, ‎el presidente Maduro reveló que el consejero de seguridad nacional estadounidense John Bolton ‎está a cargo de la coordinación entre el equipo del presidente de Colombia, Iván Duque, y el ‎equipo del vicepresidente brasileño. ‎
Denunció también que un grupo de 734 mercenarios se entrena actualmente en Tona (Colombia) ‎para disfrazarse con uniformes venezolanos y perpetrar un ataque contra instalaciones militares ‎colombianas, lo cual crearía el pretexto para una guerra de Colombia contra Venezuela. ‎El ataque de los falsos militares venezolanos se desarrollaría bajo las órdenes del ex coronel ‎Oswaldo Valentín García Palomo, actualmente reclamado por la justicia venezolana como uno de ‎los implicados en el intento de magnicidio dirigido contra el presidente Maduro el 4 de agosto ‎de 2018, durante el aniversario de la Guardia Nacional de Venezuela.
El grupo de mercenarios ‎que está entrenándose en Colombia cuenta con el apoyo de unidades de las fuerzas especiales de ‎Estados Unidos estacionadas en las bases militares estadounidenses de Tolemaida (Colombia) y ‎Eglin (Florida, Estados Unidos). El plan estadounidense incluye la toma por asalto, desde el inicio ‎del conflicto, de 3 bases militares venezolanas en las regiones de Palo Negro, Puerto Cabello y ‎Barcelona. ‎

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Aviso de búsqueda y captura emitido por la justicia de Venezuela contra ‎Oswaldo Valentín García Palomo, coronel (R) de la Guardia Nacional, por su participación en el ‎intento de asesinato perpetrado contra el presidente de la República Bolivariana de Venezuela. ‎
El consejo de seguridad nacional estadounidense está tratando de convencer a varios países para ‎que no reconozcan el segundo mandato presidencial de Nicolás Maduro, quien fue reelecto en ‎mayo de 2018 y debería iniciar su nuevo mandato el próximo 10 de enero. Es con ese objetivo que ‎los países miembros del “Grupo de Lima” cuestionaron la legalidad de la elección presidencial ‎venezolana, incluso antes de su realización, y prohibieron –por cierto, ilegalmente– la realización ‎del sufragio en los consulados de Venezuela. ‎
Al mismo tiempo, la supuesta crisis migratoria es una superchería más dado el hecho que muchos ‎de los venezolanos que salieron de su país creyendo que encontrarían fácilmente trabajo en los ‎países vecinos ahora, ya desengañados, están tratando de regresar a Venezuela. Pero los países ‎miembros del “Grupo de Lima” les impiden hacerlo, utilizando para ello maniobras tan bajas ‎como prohibir el uso de su espacio aéreo a los aviones fletados por el gobierno de Venezuela para ‎repatriar a esos venezolanos y prohibiendo que crucen sus fronteras los autobuses enviados con el ‎mismo objetivo. ‎
Todo esto parece un remake de los acontecimientos registrados en el Gran Medio Oriente ‎después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Lo importante no son las acciones ‎militares sino la impresión de desorden transmitida por todos estos acontecimientos. Se trata, ‎primeramente, de sumir a la gente –y a la opinión pública internacional– en un estado de ‎confusión que hace posible hacerles creer prácticamente cualquier cosa [5]. ‎
Ejemplo de esto último es el hecho que Venezuela y Nicaragua, dos países que gozaban de una ‎imagen internacional positiva, han pasado a ser considerados –erróneamente y en sólo 5 años– ‎como «Estados fallidos». ‎
En el caso de Nicaragua, nadie se atreve aún a tratar de reescribir la historia de los sandinistas ‎nicaragüenses ni de su lucha contra la dictadura del clan Somoza. Pero, en lo tocante a Venezuela, ‎ahora se da por sentado –como si fuese una verdad que no necesita demostración– que Hugo ‎Chávez fue un «dictador comunista», y se silencia el increíble progreso político y económico que ‎Venezuela alcanzó bajo la presidencia de ese líder, democráticamente electo. Después de crear ‎una imagen que no corresponde a la realidad, será posible actuar contra esos Estados y ‎destruirlos sin que nadie proteste por ello. ‎
El tiempo corre y las circunstancias son cada vez más apremiantes. En 1823, cuando James ‎Monroe decidió cerrar las Américas a la ola colonizadora europea, no imaginó que su doctrina ‎sería interpretada 50 años después como una proclamación del imperialismo estadounidense. De ‎esa misma manera, cuando Donald Trump afirmaba –en la ceremonia de su investidura ‎presidencial– que la época de los «cambios de régimen» había quedado atrás, seguramente ‎no pensaba que los encargados de aplicar su política acabarían traicionándolo. ‎
Y eso es lo que está sucediendo. El 1º de noviembre de 2018, John Bolton, consejero presidencial ‎para los temas de seguridad nacional, declaraba en Miami que Cuba, Nicaragua y Venezuela son ‎la «troika de la tiranía». Sólo un mes después, el 1º de diciembre, el secretario de Defensa de la ‎administración Trump, el general James Mattis, afirmaba en el Reagan National Defense Forum ‎que el presidente electo de Venezuela, Nicolas Maduro, es un «déspota irresponsable» que ‎‎«tiene que irse» [6]. [7]‎
[1] «Plan to overthrow the Venezuelan Dictatorship – ‎‎“Masterstroke” », por el almirante Kurt W. Tidd, Voltaire Network, 23 de ‎febrero de 2018; «El “Golpe Maestro” de Estados Unidos contra Venezuela (Documento del ‎Comando Sur», por Stella Calloni, Red Voltaire, 11 ‎de mayo de 2018.
[2] «Falla el putsch de Obama en Venezuela», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 23 de febrero ‎de 2015.
[3] «El ‎general Jacinto Pérez Arcay considera “inexorable” una invasión contra Venezuela», Red Voltaire, 10 de junio de 2016.
[4] «Grandes ejercicios militares alrededor de ‎Venezuela», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) ‎‎, Red Voltaire, 25 de agosto de 2017.
[5] «Venezuela, una ‎intervención imposible», por Julio Yao Villalaz, ‎‎Red Voltaire, 3 de marzo de 2018.
[6] “Mattis condemns Venezuela’s Maduro as a ’despot’ who has to go”, Reuters, Phil Stewart, 1º de diciembre ‎de 2018.
[7] Esta frase de Mattis es casi una copia al carbón de la que Hillary Clinton repitió ‎durante años como un mantra al referirse a la situación en Siria y al presidente sirio: «¡Assad ‎tiene que irse!». Nota de la Red Voltaire.

Jesús fue un refugiado, alegato del Papa

Jesús fue un refugiado, alegato del Papa

Agencias

También sufrió experiencia del éxodo dramático, dijo Francisco

"Los éxodos dramáticos de los refugiados" son una "experiencia que Jesús mismo probó cuando huyó de Egipto, junto a sus padres, para salvarse de la furia homicida de Herodes", expresó hoy el papa Francisco en el prefacio en "Luces sobre los caminos de la esperanza", una recopilación de sus enseñanzas sobre los inmigrantes, refugiados y víctimas de trata. "Abraham y Sara en la tarda edad dejaron su patria en respuesta a las promesas de Dios (Gn 12,1-3)", agregó en el texto de unas 500 páginas preparadas por la división migrantes y refugiados del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral.
"El viaje de los migrantes no es siempre una experiencia feliz. Basta pensar a los terribles viajes de las víctimas de trata. Aún en este caso, no faltan las posibilidades de rescate, como sucede con el pequeño José, hijo de Jacob, vendido como esclavo por los hermanos celosos, el cual en Egipto se convierte en una persona de confianza del faraón (Gn 37)", sostuvo.
"Como la historia humana, la historia de la salvación está marcada por itinerarios de varios tipos -migraciones, exilios, fugas, éxodos- todas motivas por la esperanza de un futuro mejor en otro lado. Y cuando la itinerancia fue inducida con intenciones criminales, como en el caso de la trata, no hay que dejarse robar la esperanza de liberación y rescate", afirmó el Papa.
Para el argentino Jorge Mario Bergoglio, los movimientos humanos "están enriqueciendo a nuestras comunidades, a las Iglesias locales y a las sociedades de todos los continentes".
"En su infinita misericordia, Dios otorga libremente Su gracia en todas las circunstancias", escribió el Pontífice. "Esto está confirmado por los ejemplos inspiradores de nuestros antepasados en la fe que han tenido que huir de la persecución o, siguiendo la voz del Señor, han viajado a tierras lejanas como misioneros", indicó.
"Gracias a la ternura y a la misericordia de nuestro Dios', profetizó Zacarías, el Señor nos visitará para "dirigir nuestros pasos en el camino de la paz (Lc 1,78-79)", agregó. "Espero que esta recolección de enseñanzas y reflexiones pueda iluminar nuestros pasos en los caminos de la esperanza, proporcionando inspiración para la oración, la predicación y la acción pastoral", concluyó el Papa Francisco.
El volumen fue presentado hoy en el Vaticano junto con el otro documento, también de la Sección de Migrantes y Refugiados, con las "Directrices pastorales contra la trata de personas".

La terrible destrucción que se planea ‎para la «Cuenca del Caribe»‎

La terrible destrucción que se planea ‎para la «Cuenca del Caribe»‎

En momentos en que el presidente Trump ha anunciado la retirada de las tropas ‎estadounidenses desplegadas en el «Medio Oriente ampliado», el Pentágono sigue adelante con la ‎aplicación del plan Rumsfeld-Cebrowski. Ahora se trata de destruir los Estados en los ‎países de la «Cuenca del Caribe». Pero el objetivo ya no es el mismo que en los ‎años 1970, cuando Washington se esforzaba por derrocar los gobiernos que ‎se acercaban a la Unión Soviética. Ahora se trata de destruir los Estados en los países ‎de esa región, sin importar que sean amigos o adversarios políticos de Estados Unidos. ‎Thierry Meyssan observa los preparativos que apuntan a iniciar esta nueva serie de ‎guerras. ‎
| Damasco (Siria) | 8 de enero de 2019
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En una serie de artículos anteriores presentamos en este mismo sitio web el plan del SouthCom (que los ‎latinoamericanos designan como el “Comando Sur” estadounidense) destinado a provocar una ‎guerra entre naciones latinoamericanas para destruir los Estados en todos los países de la ‎llamada «Cuenca del Caribe» [1].‎
La preparación de una guerra de esa envergadura, sucesora de la serie de conflictos provocados ‎en el «Medio Oriente ampliado» (o «Gran Medio Oriente»), es un proceso que exige alrededor ‎de 10 años [2].‎
Después de la fase de desestabilización económica [3] y del ‎subsiguiente periodo de preparación militar, la operación propiamente dicha debería comenzar en ‎los próximos años con una agresión militar contra Venezuela. En esa agresión participarían Brasil ‎‎(con apoyo de Israel), Colombia (aliada de Estados Unidos) y Guyana (o sea, el Reino Unido). ‎
Vendrían después agresiones militares contra Cuba y Nicaragua, los dos países que completan la ‎‎«troika de la tiranía», según el consejero estadounidense de seguridad nacional John Bolton.‎
Pero el plan inicial pudiera verse modificado, principalmente por las nuevas ambiciones ‎imperiales del Reino Unido [4], que ‎podría ejercer cierta influencia sobre el Pentágono. ‎
Veamos el panorama actual:‎ ‎ ‎

La evolución de Venezuela


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El presidente bolivariano Hugo Chávez había desarrollado relaciones con el «Gran ‎Medio Oriente» sobre una base ideológica. Chávez se acercó principalmente al entonces ‎presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, y al presidente sirio Bachar al-Assad. Juntos, estos ‎tres presidentes habían concebido la posibilidad de fundar una nueva organización ‎intergubernamental –el «Movimiento de Aliados Libres»–, siguiendo un modelo similar al del ‎Movimiento de Países No Alineados, actualmente paralizado este último por el alineamiento de ‎ciertos miembros tras las políticas de Estados Unidos [5].‎
El actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, mantiene el discurso de Hugo Chávez pero ha ‎optado por una política exterior diferente. ‎
Maduro sigue adelante con la política de acercamiento a Rusia, recibiendo en Venezuela la visita ‎de bombarderos estratégicos rusos y firmando con Moscú un contrato para la importación de ‎‎600 000 toneladas de trigo, que permitirá enfrentar la escasez en Venezuela. Más importante ‎aún, Rusia invertirá en Venezuela 6 000 millones de dólares, de los cuales 5 000 millones irán al ‎sector petrolero. Ingenieros rusos reemplazarán en ese sector a los especialistas venezolanos que ‎abandonaron su país atraídos por los cantos de sirena de las compañías extranjeras. ‎
Nicolás Maduro ha reorganizado las alianzas de su país sobre bases nuevas, estableciendo ‎estrechos vínculos con Turquía, un país miembro de la OTAN y cuyas tropas ocupan actualmente ‎amplios territorios en el norte de Siria. En el marco de esas relaciones, Maduro ha viajado ‎‎4 veces a Estambul y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan visitó Caracas recientemente. ‎
Suiza fue un país aliado de Hugo Chávez, llegando incluso a impartirle consejos para la redacción ‎de la actual Constitución de la República Bolivariana. Actualmente, por temor a no poder seguir ‎tratando en Suiza el oro venezolano, Nicolás Maduro lo envía a Turquía para convertir ‎el mineral bruto en lingotes. En el pasado, ese oro quedaba depositado en bancos suizos como ‎garantía del cumplimiento de los contratos de exportación de petróleo. Ahora, los fondos ‎provenientes de las ventas de petróleo se transfieren a Turquía mientras que el oro ya convertido ‎en lingotes regresa a Venezuela. Esta orientación puede interpretarse como basada ya no en ‎una ideología sino en intereses, quedando por definir qué tipo de intereses. ‎
Al mismo tiempo, Venezuela está siendo blanco de una campaña de desestabilización que ‎comenzó con manifestaciones antigubernamentales extremadamente violentas (las llamadas ‎‎«guarimbas»), antes de pasar al intento de golpe de Estado de febrero de 2015 (la «Operación ‎Jericó») y a ataques contra la moneda venezolana y la orquestación de una ola migratoria. En ese ‎contexto, Turquía proporcionó a Venezuela la posibilidad de sortear las sanciones ‎estadounidenses. Los intercambios entre ambos países se multiplicaron por 15 durante el ‎pasado año 2018. ‎
Sea cual sea la evolución del «régimen» de Venezuela, nada justifica lo que hoy se prepara ‎en contra de la población de ese país. ‎

Coordinación de los medios logísticos


Desde el 31 de julio y hasta el 12 de agosto de 2017, el “Comando Sur” (SouthCom) organizó un ‎gran ejercicio militar con la participación de más de 3 000 efectivos provenientes de 25 países aliados –‎entre ellos Francia y Reino Unido. El objetivo era la preparación de un desembarco relámpago de ‎tropas en Venezuela [6]. ‎

Colombia


Colombia es un Estado, pero no llega a ser una nación. La población colombiana vive dividida en ‎clases sociales geográficamente separadas. Casi ningún colombiano se aventura en un barrio ‎perteneciente a una clase social que no sea la suya. Esta estricta separación geográfica ‎en función de las clases o categorías sociales ha hecho posible la multiplicación de fuerzas paramilitares y, ‎por consiguiente, los conflictos armados internos que han dejado en Colombia más de 220 000 muertos en ‎unos 30 años. ‎
Desde su llegada al poder, en agosto de 2018, el presidente colombiano Iván Duque ha hecho ‎tambalearse la frágil paz que su predecesor, Juan Manuel Santos, ya había concluido con las ‎FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y que estaba por concretarse con el ELN ‎‎(Ejército de Liberación Nacional). Duque no ha excluido la opción de una intervención militar ‎contra Venezuela. Según revelaciones del presidente Nicolás Maduro, Estados Unidos entrena ‎actualmente 734 mercenarios en un campamento de la región colombiana de Tona, para ‎utilizarlos en una operación de “bandera falsa” [7] destinada a ‎desatar la guerra contra Venezuela. Debido a la particularidad sociológica de Colombia, no es ‎posible decir con certeza si ese campo de entrenamiento está o no bajo control del gobierno de ‎Bogotá. ‎

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Rex Tillerson, era director de ExxonMobil en el momento del ‎descubrimiento de yacimientos de petróleo en Guyana. Poco después, se convirtió en el ‎primer secretario de Estado de la administración Trump. ‎

Guyana


En el siglo 19, las potencias coloniales se pusieron de acuerdo sobre el trazado de la frontera ‎entre la Guayana británica (la actual República Cooperativa de Guyana) y la Guayana holandesa ‎‎(hoy República de Surinam). Pero ningún texto fijó la frontera entre la zona británica y la zona ‎española (la actual Venezuela). Hoy en día, Guyana administra de facto 160 000 kilómetros ‎cuadrados de jungla aún sujetos a litigio con Venezuela. En virtud del acuerdo de Ginebra del 17 ‎de febrero de 1966, ambos países recurrieron al entonces secretario general de la ONU –el ‎birmano U Thant. Pero la solución sigue pendiente. Guyana propone poner el problema en manos ‎de la Corte de Arbitraje de la ONU mientras que Venezuela prefiere la negociación directa entre ‎los dos países. ‎
Este diferendo territorial no parecía urgente ya que la zona en disputa es una jungla despoblada ‎que aparentemente carecía de valor, pero se trata de un inmenso espacio que representa ‎dos terceras partes de Guyana. El acuerdo de Ginebra ha sido violado 15 veces por Guyana, ‎por ejemplo autorizando la explotación de una mina de oro en ese territorio. Pero lo más ‎importante apareció en 2015 cuando ExxonMobil descubrió petróleo en el Atlántico, ‎precisamente en las aguas territoriales de la zona en disputa. ‎
La población de Guyana se compone en un 40% de descendientes de indios [8], un 30% de descendientes de africanos, un 20% de ‎mestizos y un 10% de poblaciones autóctonas amerindias. Los indios están muy presentes en los ‎organismos públicos de Guyana y los descendientes de africanos son mayoría en el ejército. ‎
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El 21 de diciembre de 2018, una moción de censura fue presentada en el parlamento guyanés ‎contra el gobierno del presidente David Granger, un general probritánico y antivenezolano, que ‎llegó al poder en 2015. Para sorpresa de todos, un diputado –Charrandas Persaud– votó contra su ‎propio partido provocando así la caída del gobierno, cuya mayoría se limitaba a un solo voto. ‎Guyana vive desde entonces una situación de grave inestabilidad. Se ignora si el presidente ‎Granger, actualmente bajo quimioterapia, será capaz de continuar ejerciendo sus funciones ‎mientras que el diputado Charrandas Persaud tuvo que abandonar la sede del parlamento ‎utilizando una salida de escape y huyó a Canadá. ‎
El 22 de diciembre de 2018, en medio de la crisis gubernamental guyanesa, dos barcos ‎contratados por la transnacional estadounidense ExxonMobil –el Ramform Thethys, con bandera ‎de Bahamas, y el Delta Monarch, de Trinidad y Tobago– iniciaron trabajos de prospección en la ‎zona en disputa con Venezuela ‎ [9]‎. Considerando que se trataba de una violación del acuerdo ‎de Ginebra, la marina de Venezuela expulsó los dos barcos de la zona en disputa. El ministerio de ‎Exteriores de Guyana denunció el hecho como un acto hostil.‎ ‎
El 30 de diciembre, el ministro de Defensa del Reino Unido, Gavin Williamson, declaró al ‎‎Sunday Times que la Corona pone fin a la doctrina de descolonización que Whitehall venía ‎siguiendo desde el fiasco franco-británico de Suez, en 1956 [10]. Por consiguiente, Londres, que hoy cuenta con bases militares en Gibraltar, ‎Chipre, en la isla de Diego Garcia y en las islas Malvinas, se prepara ahora para abrir una nueva ‎base militar en el Caribe, quizás en la isla de Monserrat pero más probablemente en Guyana. Esa ‎nueva base militar británica debería ser operacional en 2022 [11].‎
El otro vecino de Guyana es Surinam (la Guayana holandesa). El presidente de Surinam, Desi ‎Bouterse, está acusado en Europa de tráfico de drogas en un caso anterior a su elección. Pero ‎su hijo, Dino Bouterse, fue arrestado en Panamá, en 2013, a pesar de que había entrado a ese ‎país con un pasaporte diplomático. De Panamá, Dino Bouterse fue extraditado a Estados Unidos, ‎donde fue condenado a 16 años de cárcel por tráfico de drogas, pero en realidad fue porque ‎estaba instalando el Hezbollah libanés en Surinam. ‎

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La ceremonia de bautismo de Jair Bolsonaro en las aguas del río Jordán, ‎Israel. ‎

Brasil


En mayo de 2016, Henrique Meirelles, ministro de Finanzas del gobierno de transición del líbano-‎brasileño Michel Temer, designó como director del Banco Central de Brasil al israelo-brasileño Ilan ‎Goldfajn. Meirelles, quien presidía además el Comité Preparatorio de los Juegos Olímpicos, ‎recurrió también al ejército israelí (Tsahal) para coordinar el trabajo del ejército y de la policía ‎brasileños en cuanto a garantizar la seguridad de la cita olímpica. Al controlar simultáneamente ‎el Banco Central, el ejército y la policía, Israel no encontró la menor dificultad para incentivar las ‎protestas contra la corrupción entre los dirigentes del Partido de los Trabajadores. ‎
Creyendo que la entonces presidente de Brasil, Dilma Rousseff, había manipulado las cuentas ‎públicas en el marco del escándalo de Petrobras –la empresa mayoritariamente estatal que ‎comercializa el petróleo brasileño– el parlamento destituyó a la mandataria en agosto de 2016, ‎a pesar de que no había hechos comprobados que permitiesen incriminarla. ‎

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Eduardo y Carlos, hijos del nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. ‎
En medio de la campaña electoral de 2018, el candidato a la presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro, ‎se fue a Israel, a bautizarse en las aguas del río Jordán, garantizando así el voto masivo a su favor ‎de los electores vinculados a las iglesias evangélicas. ‎
Jair Bolsonaro ganó la elección teniendo como candidato a la vicepresidencia al general Hamilton ‎Mourao. Durante la etapa de transición, el general Hamilton Mourao declaró públicamente que ‎Brasil tenía que prepararse para enviar un contingente militar a Venezuela como «fuerza de ‎paz»… después del derrocamiento del presidente Nicolas Maduro. Esas palabras constituyen una ‎amenaza casi descarada, a la que Bolsonaro trató de restar importancia. ‎
El 3 de enero de 2019, en entrevista concedida al canal de televisión SBT, el ya presidente ‎Bolsonaro mencionó negociaciones con el Pentágono con vistas a la apertura de una base militar ‎estadounidense en Brasil. Esta declaración ha encontrado fuerte oposición en el seno de las fuerzas ‎armadas brasileñas, donde se estima que Brasil es totalmente capaz de defenderse solo. ‎

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El primer ministro israelí Benyamin Netanyahu durante la investidura del ‎presidente Bolsonaro. ‎
En ocasión de su investidura, el 2 de enero de 2019, el flamante presidente Bolsonaro se reunió ‎con el primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu. Era la primera vez que una personalidad ‎israelí de tan alto nivel viajaba a Brasil. El presidente Bolsonaro aprovechó la oportunidad para ‎anunciar que la embajada brasileña en Tel Aviv va a ser trasladada a Jerusalén.‎
El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, quien también asistió a la investidura de ‎Bolsonaro, se reunió en Brasil con el ministro de Exteriores de Perú, Néstor Popolizio, y anunció ‎junto al nuevo presidente brasileño su intención de luchar a su lado contra los «regímenes ‎autoritarios» de Venezuela y Cuba. En su viaje de regreso a Estados Unidos, Pompeo hizo escala ‎en Bogotá para reunirse con el presidente colombiano, Iván Duque. Ambos se concertaron para ‎trabajar juntos con vista a aislar a Venezuela en el plano diplomático. ‎
El 4 de enero de 2019, los 14 países miembros del llamado «Grupo de Lima» (entre los que ‎se encuentran Brasil, Colombia y Guyana) se reunieron para emitir un comunicado donde ‎declaran «ilegítimo» el nuevo mandato del presidente Nicolás Maduro, que comienza el 10 de ‎enero [12]. México se negó a firmar ese comunicado. ‎
Por otro lado, 6 países del grupo acudirán al Tribunal Penal Internacional para acusar al ‎presidente Maduro de «crímenes contra la humanidad». ‎
Es evidente que está en marcha el proceso que debe llevar a la guerra. Están en juego fuerzas ‎enormes y pocas cosas pueden aún llegar a detenerlas. ‎
Es en este contexto que Rusia está estudiando la posibilidad de abrir una base aeronaval ‎permanente en Venezuela. La Orchila –la isla donde estuvo retenido el presidente Hugo Chávez ‎durante la intentona golpista de abril de 2002– ofrece las condiciones necesarias para el ‎estacionamiento de bombarderos estratégicos. Esto sería para Estados Unidos una amenaza ‎mucho mayor que los misiles soviéticos desplegados en Cuba, en octubre de 1962. ‎
[1] «Plan to overthrow the Venezuelan Dictatorship – ‎‎“Masterstroke”», por el almirante Kurt W. Tidd, Voltaire Network, 23 de ‎febrero de 2018; «El “Golpe Maestro” de Estados Unidos contra Venezuela (Documento del ‎Comando Sur)», por Stella Calloni, Red Voltaire, 9 ‎de mayo de 2018; y «Estados Unidos prepara una guerra entre latinoamericanos», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de diciembre ‎de 2018.
[2] The Pentagon’s New Map, Thomas P. M. Barnett, Putnam Publishing Group, 2004; ‎‎«El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo», por Thierry Meyssan, Haïti Liberté (Haití), ‎‎Red Voltaire, 22 de agosto de 2017.
[3] “Declaration of a National Emergency with ‎Respect to Venezuela”, “Executive Order – Blocking Property and ‎Suspending Entry of Certain Persons Contributing to the Situation in Venezuela”, por Barack Obama, Voltaire Network, 9 de marzo de 2015.
[4] «Reino Unido asume su nueva política colonial post-Brexit», Red Voltaire, 3 de enero de 2019.
[5] «Chávez y Assad llaman a la creación de ‎un Movimiento de Aliados Libres», Red Voltaire, 15 ‎de julio de 2010.
[6] «Grandes ejercicios militares alrededor de Venezuela», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) , Red Voltaire , 25 de agosto de 2017.
[7] Una “operación de bandera falsa” false flag es ‎una provocación perpetrada de manera que pueda atribuirse a la parte adversa, proporcionando ‎así el pretexto que justificará una acción de “respuesta”. Nota de la Red Voltaire.
[8] No se trata de ‎amerindios –pobladores autóctonos de la región– sino de descendientes de familias provenientes ‎de la India. Nota de la Red Voltaire.
[9] El 9 de enero de 2019, o sea al día siguiente de la publicación de este artículo, el presidente ‎Nicolás Maduro presentó en conferencia de prensa las pruebas (grabaciones de video y de audio) ‎que demuestran sin lugar a dudas que los barcos de prospección que participaron en el incidente marítimo se hallaban en aguas territoriales de la República Bolivariana de Venezuela. Nota de la ‎‎Red Voltaire. Ver «Venezuela publica pruebas de la violación de sus aguas territoriales», Red Voltaire, 10 de enero de 2019.
[10] «Reino Unido asume su nueva política colonial post-Brexit», Red Voltaire, 3 de enero de 2019.
[11] “We are opening new overseas ‎bases to boost Britain”, Christopher Hope, Sunday Telegraph, 30 de diciembre de 2018.
[12] «Declaración del Grupo de Lima», Red Voltaire , 4 de enero de ‎‎2019.

jueves, 17 de enero de 2019

Imponen "escenario Libia" en ofensiva contra la Revolución Bolivariana.

Imponen "escenario Libia" en ofensiva contra la Revolución Bolivariana.


La hoja de ruta vigente (enero 2019) para el derrocamiento del presidente venezolano  Nicolás Maduro y la liquidación de la Revolución Bolivariana es similar, casi al calco, a la diseñada y seguida por EEUU y la UE en Libia en 2011. Estos son los elementos que lo demuestran.

1) El gobierno de EEUU a través de una declaración de su secretario de Estado, Mike Pompeo elogió la decisión de la Asamblea Nacional  (AN), tomada apenas 48 horas antes, de crear un fondo de recuperación de activos producto de la corrupción, cuyo real objetivo es bloquear los recursos financieros de la República en el exterior.
En el caso de Libia el bloqueo de cuentas se realizó entre finales de febrero y principios marzo de 2011 por parte de los países de la Unión Europea y los Estados Unidos, en el inicio del conflicto que derivó en guerra civil.

2) Como en el caso de Libia el objetivo no era solamente el derrocamiento de Gadafi como jefe de Estado y de Gobierno, sino garantizar el fin del modelo institucional instaurado con la Revolución Verde. Por eso una de las primeras acciones del bloque opositor libio fue la creación de un Consejo Nacional de Transición para conducir el desmantelamiento de la institucionalidad.
Es exactamente lo mismo que se pretende hacer en Venezuela con la llamada Ley de Transición que fue presentada para su aprobación en AN, y que crea una estructura con el mismo nombre usado en Libia: Consejo Nacional para la Transición Democrática.
Obsérvese que no parece haber apuro en "tomar posesión" de la Presidencia (y seguir la ruta de convocar a elecciones) sino que el propósito es consolidar una nueva institucionalidad o en todo caso destruir la existente.

3) Como con Gadafi uno de los objetivos medulares era su supuesta captura para ser presentado ante la Corte Penal Internacional (CPI). Para ello era necesario hacerle perder su investidura presidencial que garantizaba su inmunidad y convertirlo en un prófugo de la justicia penal internacional. Justamente eso es el fin de la declaratoria de ilegitimidad y el no reconocimiento de la toma de posesión.

4) Para cerrar un escenario como el de Libia en febrero de 2011 sólo falta un elemento que sirva de detonante para la confrontación violenta. Allá fueron las protestas del 15 y 16 de febrero de 2011 que estallaron en Bengasi  (segunda ciudad del país) tras la falsa noticia de un incendio en una prisión de la capital, Trípoli. Aquí podría ser algo tan impredecible como el desenlace de una manifestación callejera por carencia de servicios  (gas o electricidad) ,  algún choque entre comerciantes y consumidores o situaciones más complejas pero predecibles con comunidades con características étnicas y locales donde se realizan actividades ilegales o sublegales como extracción de minerales, contrabando de combustibles y tráfico de alimentos o recursos naturales. Todas esas estructuras de comercio ilegal cuentan con actores que ejercen la violencia y que podrían servir como núcleos de "milicias" para una intervención militar indirecta que usaría el concepto de "áreas de exclusión aérea" y  que apuntaría a dividir el territorio nacional.

5) En el caso de Libia es relevante comparar las líneas discursivas que justificaban el embargo de las cuentas de la Nación con el alegato de que eran controladas por Gadafi y sus familiares. En el caso de Venezuela esos han sido los argumentos ofrecidos de manera no oficial por el Banco de Inglaterra para no devolver el oro de la República que está bajo su custodia: dicen que Maduro puede apoderarse de tal riqueza en un adelantado desconocimiento de su carácter de Presidente de Venezuela.

6) Estos datos se complementan con al menos otros dos  elementos surgidos en las últimas horas y que son señales confirmatorias del uso del "escenario Libia". Uno, la declaración de un supuesto grupo de acreedores (tenedores de bonos) que habrían reconocido a la AN como su única contraparte en una renegociación de la deuda, y Dos, la exposición del economista Francisco Rodriguez (directivo de Torunos Capital)  a través de su cuenta en Twitter, del criterio, en la jurisprudencia británica y estadounidense, de que sólo los gobiernos reconocidos por la política exterior de UK y USA pueden actuar en las cortes de esos países. Esto último implicaría que activos como Citgo podrían pasar a control de ese hipotético gobierno derivado del Consejo de Transición.

Nota en desarrollo
13ENE2019

@latablablog